Con la mano sosteniendo la quijada, el periodista venezolano se acostumbró a esperar. La política y la economía nacional son cada vez menos un fenómeno de la calle. Transcurren en las pantallas de los televisores y apenas entre un puñado de canales (el plural es por pura generosidad) que se regocijan de transmitir 24 horas de información.
No hay avisos previos, ni citas, ni convocatorias a ruedas de prensa. La salas de redacción ya no están vacías en la mañana, como ocurría antes, mientras los periodistas "cazaban" a sus víctimas en las puertas de los ministerios o en ruedas de
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1) PAGUE SUS DEUDAS


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